Por, Anyi Castelblanco, Asociación Cambium
Este texto, titulado en español «Más allá de la justicia hídrica y la seguridad hídrica: Debates sobre agua, mujeres y cambio climático en América Latina», analiza cómo se cruzan las crisis del agua, el género y el clima en la región. Las autoras, Catalina Quiroga y Anyi Castelblanco, exploran tres conceptos fundamentales: seguridad hídrica, justicia hídrica y agua-cuerpo-territorio.

A continuación se resumen los puntos principales:
1. El contexto de la crisis hídrica y de género
El cambio climático ha profundizado las desigualdades en el acceso al agua en América Latina, afectando de manera desproporcionada a las mujeres, quienes suelen ser las responsables de la provisión de agua en el hogar. Las mujeres empobrecidas, indígenas y afrodescendientes son las más vulnerables debido a la intersección de desigualdades de clase y raza.
2. Seguridad hídrica: El enfoque multilateral
- Definición: Propuesta por agencias multilaterales (como el BID y la ONU), ve el agua como un recurso cuantificable y una mercancía que debe ser gestionada para el desarrollo socioeconómico.
- Crítica: Este modelo se centra en soluciones técnicas e infraestructura sin abordar las causas estructurales de la escasez, como el extractivismo. Además, suele retratar a las mujeres únicamente como víctimas vulnerables o «pobres entre los pobres», sin reconocer su agencia política.
3. Justicia hídrica: La visión de los movimientos sociales
- Definición: Surge de la ecología política y los movimientos sociales. Analiza cómo el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado producen un acceso desigual al agua.
- Enfoque: Considera que la escasez no es solo un efecto climático, sino un resultado del «maldesarrollo» y de una relación depredadora con la naturaleza. Ve el agua como un bien común o un actor con derechos propios, más que como una simple mercancía.
4. Agua-Cuerpo-Territorio: La propuesta feminista
- Definición: Es un concepto desarrollado por feminismos territoriales y comunitarios que entiende al cuerpo, al territorio y a sus aguas como una unidad inseparable.
- Aportes: Cuestiona la idea de que la crisis climática pueda resolverse solo con modelos de gestión técnica. Destaca que las mujeres no son solo víctimas, sino «justicieras hídricas» y expertas en estrategias de adaptación que garantizan la sostenibilidad de la vida frente a proyectos extractivos (minería, represas, agroindustria).
Conclusión
Las autoras concluyen que es necesario trascender la lógica de la «seguridad hídrica» para integrar las voces y saberes de las mujeres en las políticas climáticas. Al adoptar el concepto de agua-cuerpo-territorio, se permite una comprensión más compleja de la crisis ambiental y se proponen formas de cuidado del agua que defienden simultáneamente la autonomía de los cuerpos y los territorios.
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